|
|
Todo el equipo de Taller de Corte y confección ha estado trabajado muy concentrados casi 25 minutos para renovar y darle un aspecto más juvenil y pulcro.
La principal razón de esta renovación ha sido que un exceso de participación ciudadana ha conseguido hacer explotar el sistema de comentarios. Hay un gafotas que va por ahí diciendo que ha sido un robot malote que se llama spam, pero nosotros sabemos que es envidia cochina porque su equipo nunca ha conseguido una implicación ciudadana tan abrumadora.
Así pues, os informamos que, aunque sean realmente interesantes, las discusiones en torno a quién ofrecen pastillas azules más baratas tendrán que ser censuradas. No porque nosotros nos opongamos, pero ya saben… el gafotas… en fin.
Lo más lamentable es que con esta hecatombe se han perdido todos los comentarios que había hasta ahora, no sólo las ofertas de medicamentos, si no todos-todos. Hemos intentado hacer un resumen de las principales ideas volcadas por vosotros a lo largo de los años:
- “Sois lo más grande, nadie destripa la actualidad informativa como vosotros lo hacéis”
- “No me puedo creer que esto lo hagáis un pequeño equipo de 30 personas, sois increíbles”
- “Ja, ja, ja”
- “Seguid así: no sólo sois los mejores, es que además soy guapos. Pero guapos, guapos”
- “Oh, qué súperinteresante es esto que comentáis. Estoy megadeacuerdo con todo”
- “¿Dónde queréis que os ingrese la donación millonaria que tengo pensado haceros?”
Obviamente no están todos los que fueron, pero creemos que esta pequeña muestra da fe del sentir general de nuestros lectores.
Yo tengo un futuro.
También una bicicleta y dos sartenes.
Taller de Corte y Confección vuelve momentáneamente a la vida pública para informar, mal que le pese a algunos de lo que le viene rondando por la cabeza desde hace un par de semanas.
Y es que tanto el becario como el conserje, tras profundas deliberaciones, han decidido que no pueden callarse por más tiempo. Que es hora de que se sepa todo. Han sido años (sí, años), en los que Taller de Corte y Confección ha sido vilipendiada, escupida, arañada y arrastrada. Así ha quedado. Pero ahora se sabe la verdad, ahora nuestros críticos están escondidos cual avestruces, Se mueren de vergüenza. Y lo entendemos. Y de hecho, no les guardamos rencor. Pero es hora de decir la verdad. Es hora de reconocerlo.
Sin ánimo de ofender, os lo advertimos.
Los nativos de mi ciudad nos caracterizamos por cosas como estar realmente orgullosos de un plato de arroz con verduras.
Nuestra fiesta nacional consiste en quemar estatuas que nos han costado muchos -pero muchos- miles de euros. No contentos con esto, durante 19 días paralizamos clases, trabajo, lo que sea necesario para reunirnos en la plaza del pueblo y explotar en cinco minutos 200 kilos de pólvora. A esto le llamamos mascletá. E, indefectiblemente, cuando ha acabado y mientras nuestros tímpanos están haciendo piruetas nos decimos los unos a los otros “psé, no ha estado mal, un poco flojo el final”.
A nuestra santa matrona la llamamos Cheperudeta y nos vanagloriamos de poseer el brazo incorrupto de nuestro santo patrón. Expuesto. Al público.
Dicen los que dicen que saben que este extraño comportamiento se debe al viento de Levante. Yo, en mi fuero interno, sé que no. El primer valenciano no nació de los primigenios Vicentet y Amparigües. Nop.
Vino de Saturno.
- Señorita…
- Yastamos…
- Señorita, no puede pasar.
- Ya. Y esta vez, ¿qué pasa?
- Las vacaciones, ya sabe…
- ¿¿¿¿OTRA VEZ??? ¡Pero si no hace ni diez meses que estuve cinco días de vacaciones!
- Lo sé, señorita. Según el artículo cuatro del convenio colectivo que regula el sector de las señoritas que se dedican a hacer informes con gráficos con coloritos tiene usted que hacer vacaciones ahora, en Semana Santa.
- ¿Semana qué?
- Sí, señorita, es porque un señor con barba se murió…
- Ay, pobre…
- No, tranquila, luego resucitó y entonces hacemos vacaciones…
- Claro, y porque un señor con barba resucite yo me jorobo y me quedo sin hacer mi informe trimestral ¿Es eso? Y otra vez a echarme siestas y a beber cerveza así, ¿al buen tun-tún?
- No, señorita, esta vez le hemos diseñado un plan de vacaciones súper-mega-divertido.
- Disculpe, pero “súper-mega-divertido” en boca de un vigilante de seguridad no me da ninguna confianza. ¿Podré hacer mi informe?
- Prepare su maleta: los patines para ir a patinar, las botas de trekking para hacer trekking, la tabla de snowboard para hacer snowboard, y el traje de irse a Cuenca para…
- Para irme a Cuenca
- Correcto.
- ¿Y la de contabilidad? ¿La del bigote?
- Allí estará.
- Vaya…
- Pues sí, ejem…
- Ya, ya, ya me voy. Manía…
BARRIO DEL MAGRET. Una vez más la actualidad informativa vuelve a centrarse en el barrio periférico del Magret. Cuando los vecinos respiraban tranquilos tras la legalización y normalización del Comando Lechuga (ahora FILETE) una serie de panfletos han llenado, de madrugada, los portales de estas –antes- tranquilas calles. En estos folletos, los vecinos pueden leer una serie de versos en los que rezan consignas evidentemente sediciosas. Dado el interés informativo de estas piezas, Taller de Corte y Confección rescata y publica en exclusiva algunas de ellas:
SONETO AL FOSKITO
Berenjenas, coles y hasta pepinos
Quieren que comamos los del FILETE
Que matemos peras o un cacahuete
Eso es un genocidio, ¡asesinos!
Que no nos nutriésemos con gorrinos
dijeron, de lo demás, en bufete
Pero, ¿matar por darte un banquete?
¿Y si te comes unos Filipinos?
La alimentación será no dañina
Come bollycaos, bonys y conguitos
¡Saca a las verduras de la cocina!
Así nace la Brigada Foskitos
Con sus poemas, luchas e indisciplina
con sus regalos y sus pastelitos
BARRIO DEL MAGRET. Las autoridades de nuestra ciudad han decidido por unanimidad (si obviamos, como siempre, al grupo de la oposición) legalizar finalmente al Comando Lechuga. El conocido grupo terrorista-nutricionista ha corregido sus actividades subversivas a raíz de la incorporación en sus estatutos de la posibilidad de comer todo tipo de vegetales, incluídas las coles de bruselas. Estas medidas han atraído a un grupo de moderados que ha conseguido, por fin, formalizar ante los vecinos la organización, que a partir de ahora llevará el nombre de Filántropos Irremediables de Lechugas, Escarolas, Tomates y Etc (FILETE).
Se pretende así que FILETE se integre en las actividades vecinales, como la participación –con carroza propia- en los carnavales de otoño, o la inclusión de talleres de cocina en el completo programa del Centro Cívico del Barrio, en el que ya se pueden realizar interesantes cursos como Haz Tu Propio Cenicero de Plastilina (Iniciación), Arquitectura del Macramé (Iniciación e Intermedio) y Yoga Para Evitar el Estrés (sólo para jubilados).
Leonardo Moé Trombón de Varas acaba de publicar su último libro. Tras los éxitos editoriales Conoce a tu primo y Simplifica la vida de tu gato, la novedad editorial ¿Quién se ha llevado mi salchichón? se presenta como un manual que aplica la filosofía de este gran pensador en el ámbito laboral.
El autor, en una entrevista en exclusiva para Taller de Corte y Confección, confesaba que éste había sido, sin duda, uno de los libros que más le había costado escribir: “Yo ponía Times New Roman y me salía por defecto Wingdings y luego encima las grapas salían con las patas hacia fuera ¿sabes cómo te digo? Un desastre. ”
“Este libro lo baso en mi propia experiencia en el ámbito laboral” añade Leonardo “el título de la obra lo extraje de una de mis peores experiencias en mi lugar de trabajo, cuando algún insensible se quedó con la mitad de mi cesta de Navidad. Seguro que el de informática, pero no quiero acusa al gafotas ése.”
Preguntado por los futuros proyectos literarios el afamado escritor contestó rotundo: “Redacción: la vaca. Es uno de esos proyectos que tengo en mente desde hace ya algún tiempo y me apetece terminarlo”
|
Contacto Puedes contactar conmigo en
marcelagonzalezarroba
usarytirarpuntoorg
|